sábado, 9 de julio de 2011

SOLEDAD Y CODEPENDENCIA






 Es dificil ser auto-dependiente. Es difícil tomar tu auto y entrar tu solo a ver una película, solamente porque eso quieres hacer en ese momento. Es difícil sentarte en un restaurant y comer sin compañía. Es difícil viajar con la única compañía de tí y tus pensamientos.

En algunas culturas, por ejemplo en paises europeos, no es tan extraño ver personas viajando solas, y digo "tan" extraño, porque tampoco es lo común; de hecho, en algunas ciudades de USA y en algunas de Europa,  me he llegado a sentir como si estuviera en el arca de Noé, en donde cada uno lleva su pareja, incluso tomada de la mano, a diferencia de nuestro México, en donde esta costumbre no es tan común.

Por un lado está en contra de la soledad el propio miedo personal a estar solo; consideramos terrible la posibilidad de estar solos, y no digamos "para siempre", sino a veces, de verdad hay personas que me comentan que no pueden ir ni al supermercado sin otra persona. Tristemente, cuando no consiguen con quien salir, la única compañía que les queda es la tristeza y a veces son muy capaces de hacer gran cantidad de cosas con tal de no verse desprotegidos de acompañamiento.

Al ser humano le asusta terriblemente estar solo, y hace de todo por no padecerlo. Se llena de ruido, de gente, de actividades, de relaciones...sobre todo eso, relaciones. Esto parece ser el antidoto más efectivo contra la soledad, por lo menos a primera vista, aunque a veces a la larga se torne la soledad de dos en compañía.

Nuestra herencia humana, seguramente desde la prehistoria nos hace creer en la fantasía de aquellas realidades, en que un ser humano, frágil por naturaleza, no podría sobrevivir sin la tribu, por lo tanto era saludable conservar estas relaciones interpersonales, porque eran cuestion de vida o muerte. Algo en nuestro ADN o en nuestro cerebro más antiguo tiene todavía ese registro, activándose cuando nos sentimos solos. Pero ya no es así, ya no moriremos si nos quedamos solos o si nos vamos al supermercado de compras sin una amiga para platicar, ya podemos estar en compañía de nosotros mismos y ser auto-dependientes.

Entonces, no hemos evolucionado para llegar a soltar estas dependencias. Cierto que es mucho mas agradable estar en una buena compañía, pero nótese "agradable", porque luego, en las relaciones codependientes, se vuelven cotidianos los pleitos y sombrerazos, a veces literales y simplemente no podemos salir de la relación, a veces por este miedo de estar solo y el terror de no encontrar otra relación después de esta catastrófica. Aquí aplicaría el sabio dicho "mas vale sola que mal acompañada" pero pareciera que no para todos.

Considero un aspecto importante a revisar este de la soledad. Si tienes una relación conflictiva, que se nutre de diarios pleitos y que no tiene lo que tuvo una vez, hace tiempo perdido en el pasado, tal vez sea momento de moverse y migrar hacia otros espacios, corriendo el riesgo de la autosuficiencia, que ten por seguro que es mucho más agradable que la falta de aprecio, la agresión (por más sutil que sea) y la falta de esperanzas.
Tal vez es tiempo de que te des oportunidad de ser tu mejor compañía. !Inténtalo!.  :)



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viernes, 8 de julio de 2011

Retomando...¿ Y qué es la codependencia?



Por mucho tiempo se ha utilizado cotidianamente el término "codependencia", pero ¿sabes de donde surge este nombre?.
El nombre de codependiente surge a partir de la creación de Alcohólicos Anónimos, cuando al tiempo de reunirse los creadores de estos grupos, se fueron percatando de que sus parejas tenían conductas similares y fueron observando que coincidian en muchas formas de ser y de relacionarse con ellos.
A partir de allí, por primera vez se comenzó a llamar codependientes a las parejas de los alcohólicos.

Estas personas tenían, entre los razgos comunes, los más importantes que serían:

- Necesidad de cuidar al otro
- Necesidad de control
- Ponían las necesidades de otros antes que las propias
- Dificultad para establecer límites en las relaciones
- Negación de su problema
- Dependencia emocional y afectiva
- Chantajea
- Se  victimiza

Posteriormente, la autora Melody Beattie ha sido  una de las más prolíficas respecto al tema y se ha dedicado a difundir y explicar el fenómeno de la codependencia, contribuyendo con mucha información que anteriormente no se tenía estructurada. En épocas recientes se ha ido documentando este asunto mucho más a fondo y poco a poco se van entendiendo más y más los factores que lo conforman.

Existen muchos otros aspectos de la conducta codependiente, pero podríamos decir que básicamente, esta persona es un "rescatador" que dedica su vida a sacar a otro de su problema y es el complemento perfecto para un alcohólico, para un adicto o para un enfermo, dado que estos al perder su autocontrol necesitan a alguien externo que lo asuma por ellos.  Más recientemente se ha visto que el codependiente no solamente es el que se relaciona con alcoholicos, etc., sino que nuestra sociedad latinoamericanan ha propiciado que estas conductas proliferen y hasta sean bien vistas y aplaudidas, en muchos casos, por la abnegación con que se cuida de los demás. Sin tomar en cuenta el perjuicio que esto mismo causa a la personalidad del propio codependiente y los que lo rodean.

Un aspecto que causa mucha dificultad, respecto a este tema de estar rescatando a otros, es el relativo a que la persona codependiente, en la misma medida que se dedica a rescatar a otros, se pierde a sí mismo, pero en el fondo, esperando que su compañero haga lo mismo por el o ella y le rescate tambien, lo cual no sucede, siendo el resultado un gran resentimiento que muchas veces termina en amargura y depresión. Aún así, no se aleja y continúa haciendo su misma labor de rescate, solo que con mayor sentimiento de víctima y crecientes reclamos.

La negación pasa a formar un cuadro en donde el codependiente rechaza la posibilidad de darse cuenta de su propia problemática y mucho menos de alejarse del compañero, o de dejarlo resolver su problema individual; no se imagina a sí mismo sin el otro. Como su papel de víctima es también de salvador, pasa a ser el "héroe" bueno y se vuelve también dependiente de este papel tan positivo y deseable en muchas familias y contextos sociales, negando la realidad de que su situación personal y su conducta, por un lado no permiten que el otro asuma sus responsabilidades personales, y por otro lado tampoco se permite a sí mismo, hacerse cargo de las propias. El superar la negación es el primer paso indispensable para comenzar a resolver su codependencia personal, dado que a partir de esto, todas las relaciones están afectadas con el mismo tinte conductual.

El primer paso para toda esta situación es la dependencia afectiva.  El dependiente afectivo desarrolla la tendencia a depositarse exclusivamente en UNA SOLA PERSONA,  llegando a sentir que "NECESITA"  a esa persona para ser feliz y para vivir. Cuando esto sucede la situación se torna verdaderamente problemática.

A partir de allí, el ciclo se establece y la persona, animada por esta falsa creencia, va condicionando cada conducta a ese vínculo negativo con esa persona indispensable y todo lo que hace esta dirigido a complacer, satisfacer, halagar, seducir, etc. a esa única persona especial para la cual esta otra persona dependiente dedica su vida entera.
Esto se convierte en un patrón y una trampa de la cual es difícil salir. Difícil, mas no imposible.
El patrón se refuerza porque, tal como una adicción, cuando la persona trata de alejarse, siente la ansiedad del alejamiento y entra en una especie de abstinencia que la hace regresar corriendo a esa persona "indispensable", reforzando su creencia de no poder vivir sin ella.

La codependencia es el grado superlativo de la dependencia emocional y queda enmascarada detrás de la idea de no poder vivir sin esa persona o de no valer o ser nada sin ella/el.  Podríamos decir que es la adicción que desarrolla una persona a otra, o bien, la adicción a la relación.

Para el tratamiento de la codependencia hay varias opciones; la psicoterapia, los grupos de 12 pasos como CoDA y lo más importante, la propia decisión de realizar un cambio de conducta que de entrada no es nada fácil, pero que a la larga favorece el desarrollo y madurez personal del propio codependiente y de los demás que lo rodean. Por todas partes es un cambio provechoso.

En cuestiones psicoterapéuticas, la codependencia se puede comparar al proceso que tiene cualquier adicción.  En este caso, el codependiente tiene esa adicción a un vínculo con otra persona, un tipo de persona o una persona en particular.

© Carmen Cerda

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