sábado, 15 de octubre de 2011

El Codependiente también Abandona....


Después de una pausa bastante larga, nuevamente me encuentro aquí para dejarles algunas ideas sobre nuestro tema de la codependencia.

Primeramente, quiero agradecer a todas las personas de todo el mundo que nos leen, ya que estamos a escasos 10 visitantes de cumplir 12,000 visitas, lo cual me da mucha alegría, Gracias por su presencia!!! :D También quiero agradecer a todas las personas que me han escrito a mi mail personal compartiendo sus experiencias y expresándome las ideas y sentimientos que se han despertado en ellas al leer este blog. Me da mucha satisfacción que estos artículos lleguen a su destino y que transmitan esta información que es muy importante.

No estás sól@ y éste asunto de la codependencia emocional es algo tremendamente común; no es precisamente fácil transformarlo, pero sí es posible, con compromiso, ganas y trabajo de reflexión, de auto-observación y de mucha honestidad. En fin, no te sientas perdid@, se puede salir adelante.

Bien, en realidad creo que ya se han cubierto una cantidad de temas, que por lo menos son los más importantes respecto a nuestro asunto, pero uno que caí a la cuenta hace pocos días que no había tocado es el relativo al abandono...sí, se que he hablado del abandono que sufre el codependiente: sea de su pareja, sea en su historia de vida o aún del abandono de sí mismo; pero no del abandono que aplica a las personas cercanas que muchas veces tratan de apoyarte pero que no se los permites.

En el libro "El complejo de Cenicienta", nos cuenta la autora que ella, una mujer independiente, se dio cuenta que cuando tenía una relación de pareja le afectaba en una forma que automáticamente se desprendía de todas las demás relaciones, como si ésta fuera a proporcionarle todo lo que ella necesitaba de las demás personas. Fuera de una relación, ella era autosuficiente y satisfecha de sus logros personales, pero entrando a una nueva relación, se apropiaba de inmediato del rol de mujer de casa que solamente aspira a estar con su amado. Esto la llevó a escribir este libro, en el que relaciona al personaje de la Cenicienta con esta reacción tan especial de dependencia que ella detectaba en su vida y hacia sus parejas.

En uno de mis artículos más antiguos, relataba cómo crecemos con ésta idea de que la pareja (como en un cuento de hadas) nos va a resolver la vida y que es el objetivo de la vida misma. Así nos lo retratan las películas, las canciones, etc. El resultado es que es más que común que los codependientes dejen todas las otras relaciones con cualquier ser humano en el mundo, fuera de su amor exclusivo.  También ésta es la razón por la que si ésta relación llega a terminar, el codependiente termina destrozado, no sólo por lo emocional, sino porque ha perdido todo contacto con su grupo social de referencia, amistades, familia y en consecuencia se queda sin apoyo externo ni interno, resultando en una catástrofe de inmensas proporciones y costo personal. No deja nada ni nadie de dónde sujetarse para reconstruírse a sí mismo.

Así tenemos que las y los codependientes mandan a paseo a familiares y amigos, quedándose totalmente aislados de sus grupos y actividades sociales, esperando que su compañero en la relación supla en tiempo, espacio y calidad a todo el resto de las relaciones interpersonales significativas que se tienen en una vida normal.

Esta es una fórmula segura de fracaso, a corto, mediano o largo plazo, porque no hay NADIE en el mundo que pueda ser TODO para otra persona. Tenemos diversas necesidades sociales, personales, familiares, etc. a pesar de tener novio o novia, esposo o amante, y es un error cerrarse solamente para ésta persona en el mundo, en espera de recibir todo por medio de éste único ser.

Todos conocemos a alguien que a pesar de nuestra amistad entrañable, en momentos en que está en una relación de pareja desaparece de nuestras vidas, ¿cierto?...solamente para regresar con lágrimas si dicha relación termina...si no, no le volvemos a ver por años.

Mi recomendación es que no te permitas (por más tentador que resulte) el enfocarte solamente en esa persona especial, por más especial que sea en tu vida. Siempre necesitarás de tener a alguien más y tampoco  dejes a estas otras personas de tu círculo personal, porque ése alguien más será tu apoyo en tiempos de bajas emocionales.

Nunca te separes de las demás personas significativas en tu vida, por más embriagada de amor y dopamina que te encuentres en ese momento maravilloso de la relación. Tu necesitas a otros y otros también te necesitan a tí.


Que tengas un Domingo luminoso!!! :)

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carmence33@hotmail.com

sábado, 9 de julio de 2011

SOLEDAD Y CODEPENDENCIA






 Es dificil ser auto-dependiente. Es difícil tomar tu auto y entrar tu solo a ver una película, solamente porque eso quieres hacer en ese momento. Es difícil sentarte en un restaurant y comer sin compañía. Es difícil viajar con la única compañía de tí y tus pensamientos.

En algunas culturas, por ejemplo en paises europeos, no es tan extraño ver personas viajando solas, y digo "tan" extraño, porque tampoco es lo común; de hecho, en algunas ciudades de USA y en algunas de Europa,  me he llegado a sentir como si estuviera en el arca de Noé, en donde cada uno lleva su pareja, incluso tomada de la mano, a diferencia de nuestro México, en donde esta costumbre no es tan común.

Por un lado está en contra de la soledad el propio miedo personal a estar solo; consideramos terrible la posibilidad de estar solos, y no digamos "para siempre", sino a veces, de verdad hay personas que me comentan que no pueden ir ni al supermercado sin otra persona. Tristemente, cuando no consiguen con quien salir, la única compañía que les queda es la tristeza y a veces son muy capaces de hacer gran cantidad de cosas con tal de no verse desprotegidos de acompañamiento.

Al ser humano le asusta terriblemente estar solo, y hace de todo por no padecerlo. Se llena de ruido, de gente, de actividades, de relaciones...sobre todo eso, relaciones. Esto parece ser el antidoto más efectivo contra la soledad, por lo menos a primera vista, aunque a veces a la larga se torne la soledad de dos en compañía.

Nuestra herencia humana, seguramente desde la prehistoria nos hace creer en la fantasía de aquellas realidades, en que un ser humano, frágil por naturaleza, no podría sobrevivir sin la tribu, por lo tanto era saludable conservar estas relaciones interpersonales, porque eran cuestion de vida o muerte. Algo en nuestro ADN o en nuestro cerebro más antiguo tiene todavía ese registro, activándose cuando nos sentimos solos. Pero ya no es así, ya no moriremos si nos quedamos solos o si nos vamos al supermercado de compras sin una amiga para platicar, ya podemos estar en compañía de nosotros mismos y ser auto-dependientes.

Entonces, no hemos evolucionado para llegar a soltar estas dependencias. Cierto que es mucho mas agradable estar en una buena compañía, pero nótese "agradable", porque luego, en las relaciones codependientes, se vuelven cotidianos los pleitos y sombrerazos, a veces literales y simplemente no podemos salir de la relación, a veces por este miedo de estar solo y el terror de no encontrar otra relación después de esta catastrófica. Aquí aplicaría el sabio dicho "mas vale sola que mal acompañada" pero pareciera que no para todos.

Considero un aspecto importante a revisar este de la soledad. Si tienes una relación conflictiva, que se nutre de diarios pleitos y que no tiene lo que tuvo una vez, hace tiempo perdido en el pasado, tal vez sea momento de moverse y migrar hacia otros espacios, corriendo el riesgo de la autosuficiencia, que ten por seguro que es mucho más agradable que la falta de aprecio, la agresión (por más sutil que sea) y la falta de esperanzas.
Tal vez es tiempo de que te des oportunidad de ser tu mejor compañía. !Inténtalo!.  :)



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